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El 25 de junio de 2009 falleció el artista Mickel Jackson, en una situación no muy bien aclarada. Reconozco que no me estrañó demasiado la noticia, dada la curiosa trayectoría de la vida de este personaje, tan aclamado por unos y criticado por otros. El hecho de que no me haya estrañado su muerte es porque, como dice un dicho popular, "quien mal anda, mal acaba". La verdad es que este popular personaje tuvo todo lo que muchas personas desariamos: dinero, fama, etc. etc. y si no tuvo una vida cómoda y una salud estupenda fué SOLO por su culpa. Su manía enfermiza por querer ser lo que la naturaleza no le había dado, no puede llevar a nada bueno. Lo peor que puede sucederle a un ser humano es no asumir su identidad y sus pecualiaridades. Luchar contra la naturaleza, suele pasar factura en la mayor parte de los casos. Nunca entenderé qué tiene de malo ser negro, y mucho menos en un país donde la mitad de la población es de ese color. Lo cierto es que este maravilloso bailarín (lo de cantante no lo tengo tan claro) arruinó su vida por un problemilla que no tenía demasiada importancia. Por eso, nunca fue un personaje que me cayese demasiado bien. Lo siento por todos esos miles de fans que lo aclamaban, pero creo que un artista debe ser una persona a imitar, además de artista, y está claro que este señor no brillaba precisamente por la racionalidad de su forma de ser. Hay un dicho popular en mi pueblo que dice que "Dios le da pan a quien no tiene dientes", y en el caso de Mikel Jackson se cumplió totalmente. Este artista pudo tener la vida más placentera que cualquier ser humano pueda desear, pero no supo disfrutar las ventajas que tenía, y seguramente envidiaría a cualquier persona que es feliz, aunque no tenga prácticamente nada. La diferencia está en saber asumir lo que somos. Me dan pena las personas como él. Lo siento por sus seguidores. |
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